El Desierto De La Tatacoa

En el municipio de Villavieja al norte del Huila, entre el río Magdalena y la Cordillera Oriental,
está la Tatacoa, un lugar que no es justamente un desierto, sino un bosque seco tropical. Una zona
muy erosionada cruzada por cañones secos labrados por las riadas violentas que se forman transito-
riamente en el invierno. Esta extraordinaria zona desértica y de yacimiento fosilíferos tiene una
extensión total de 330 kilómetros cuadrados.
Las regiones más destacadas son: las Lajas, el Cuzco, el Cardón, Doche, San Nicolás, los Hoyos y la
Venta. Curiosamente, su nombre también se lo dan en esta zona del departamento a las serpientes
cascabel, a diferencia de otras regiones del país, en donde llaman tatacoas a unas culebras de color
negro e inofensivas.
Esta silenciosa región semiárida de aspecto fantástico está habitada por algunas familias
que pastorean cabras y ganado vacuno y obtienen el agua de moyas que cavan en la tierra.
La temperatura es alta durante el día y benigna durante la noche. La estación lluviosa corresponde
a los meses de abril,mayo, octubre y noviembre y la estación seca se concentra en los meses de julio,
agosto y septiembre. Junto con San Agustín y Tierradentro, la Tatacoa es uno de los destinos turísticos
más destacados del Huila.

Alcázar De Las Murallas

Las murallas fueron concebidas con el fin de proteger a Cartagena de Indias de los continuos ataques que sufría. Su construcción se llevó a cabo en etapas, comenzando en 1586 Bautista Antonelli, un ingeniero italiano al servicio de la Corona Española. Luego vendría en 1608 Cristóbal de Roda, quien fortificaría casi toda la parte de la ciudad que da al mar abierto.

De 1631 a 1633 le tocaría el turno a Francisco de Murga fortificando todo el barrio de Getsemaní. En 1669 al ingeniero Juan Betín le tocó la tarea de reparar las murallas destruidas por el mar en 1669. Las murallas fueron objeto de continuos embates por parte del mar y un reciente ataque del Barón de Pointis para que nuevamente Don Juan de Herrera y Sotomayor reinicie reparaciones. El Virrey de Villalonga ordena a Herrera construir cajones submarinos formando una escollera frente a las murallas destruidas, en 1721. Otra escollera habría de ser construida en el trayecto comprendido entre la Punta Icacos (cerca al actual Hotel Caribe) y Tierrabomba por Antonio de Arévalo, el ingeniero de más renombre que haya trabajado en la ciudad. En 1796 se terminarían las obras del centro de la ciudad.